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Lunes, 12 de septiembre de 2005
Ecuador es el país que más personas está aportando a la inmigración en España. Ahora, solicita hacer de nuestra escuela una sucursal de la suya
Cuando escuché la noticía me parecía increible: el embajador de Ecuador solicitaba, oficialmente, que en nuestros planes de estudios escolares se incluyera una asignatura sobre su país, a fin de que los niños ecuatorianos inmigrantes que viven en España, no olviden sus raíces.
Creo que se está perdiendo el rumbo y la marcha. Que las personas emigren para buscarse la vida hacia mejor, me parece lógico y normal. Que cuando lleguen a España se les trate como seres humanos, ofreciendo trabajo y sueldo digno es necesario (aunque la norma ha sido lo contrario, el empresario español, apoyado por los gobiernos respectivos: nacional, regionales, incluso locales, han buscado y potenciado la mano de obra barata, primero para abaratar costes; segundo para tirar por tierra el nivel salarial del español) Que reciban por su aportación al país los mismos derechos que nosotros: sanidad, educación, seguridad, etc. es justo.
Pero no debemos olvidar que NO SON ciudadanos españoles, sino ciudadanos de sus respectivos países. No debemos olvidar que vienen a trabajar (con dignidad) pero que la mayor parte de sus ingresos retornan a sus países, quedando en España sólamente el gasto de nuestros impuestos. No podemos obviar que los inmigrantes mantienen sus derechos de ciudadanía en sus países de origen.
Darle carta de Ciudadano significaría, primero, permitir que votaran a sus representantes; es decir, que participaran en el Sistema. Pero ellos no pueden hacerlo porque ya están en otro Sistema, su país. ¿Votaríamos, entonces, los españoles al presidente de Ecuador o Peru? ¿Podríamos expulsar al fascista dictador rey de Marruecos por no respetar los derechos humanos ni la libertad de prensa?
Los inmigrantes tienen derechos como participantes de un sistema económico. Aunque es injusto, porque, como decía, aportan muchísimo menos de lo que reciben. Un ejemplo, al ser familias muy numerosas, reciben del estado mucho más dinero que la media española, sólo que la mayoría de sus ganacias se vuelve al extranjero. ¿Qué queda en España?
Por eso no se puede plantear que sean ciudadanos españoles. Son personas extranjeras que vienen a trabajar, durante un tiempo, y por ello deben ser tratados de la misma forma que a los trabajadores autóctonos. No mejor. No peor. No con más ayudas. Con respeto y equidad.
Ahora, el embajador quiere introducirse en nuestra alma mater, la educación escolar, en forma de cuña, conviertiendo lo extraordinario en normalizado. No quiere que los niños ecuatorianos pierdan sus raíces, pero estas no están ni deben estarlo en nuestras escuelas, sino en sus hogares. ´
Hay que tener cuidado, porque podría pasar que, con base a la Alianza de Civilizaciones, los españoles perdieramos los pocos derechos que nos quedan, los excasos que nos dejan los políticos profesionales que nos mal gestionan.
Cuidado.
Por: francisco Sancabal | Politica | Comentarios (0) | Referencias (0)