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Martes, 18 de octubre de 2005
Getafe está en un estado permanente de crispación.
Para el equipo de Gobierno del alcalde Castro, son los Populares quienes están inmersos en una actitud de constante bronca y tensión, manipulando a los vecinos.
Para los populares, es el propio Pedro Castro y su equipo el culpable de la tensión que vive la ciudad, por incapaces de gobernar el municipio.
Los vecinos asisten atónitos a un espectáculo circense. Populares y Socialistas mantienen un estado de precampaña electoral desde hace meses, que cada día que pasa calienta más el ambiente.
Y la cosa no ha hecho sino que comenzar. Ahora, tal y como se explica en el editorial del único períodico libre de Getafe: SUR PRESS DIGITAL, el alcalde Castro comenzará con su retaila de promesas. A unos viviendas, a otros locales, a otros subvenciones más holgadas... A todos los que le puedan proporcionar ayuda electoral les prometerá algo. Y con muy pocos podrá cumplir, porque su equipo técnico se encarga a diario de limar los sueños de tantos pedigüeños, con los números en la mano.
La política de Getafe ha cambiado absolutamente. No tiene nada que ver la lucha entre Populistas (Pedro Castro y sus muchos pelotas) y los Escondidos (los Populares con Gallardón) Ahora, los números cantan, y dicen que ambos candidatos: Castro y Moreno están empatados, y éste, sumando puntos cada día que pasa; los mismos que pierde el viejo socialista.
La lucha generacional se ha abierto paso. La experiencia del veterano estratega socialista ya no puede con la técnificada juventud del popular. La cuestión no es de personas, sino de actitudes. Está claro que el rival de José Luis Moreno no debería ser un acabado Castro, sin ideas nuevas y con una enorme carga de gentes y favores a sus espaldas, sino savia nueva, otro socialista más jovén, más técnico y más actual; alguien que comprenda como debe gestionarse una ciudad grande de 170.000 habitantes, y no un pueblo de 50.000. El rival de Moreno debería ser alguien capaz de gestionar las crisis con sangre fría, y no calentarse ante cualquier problema. Y sobre todo, alguien capaz de comprender que con el populismo folclórico de Castro no se gobierna una ciudad con el 11 % de inmigrantes. Y esa persona sólo puede ser David Lucas. Con la batalla electoral entre Lucas y Moreno, las cosas no serían igual. Seguro.
Pero, por eso mismo viene la crispación y la tensión. Los Populares saben de la debilidad de Castro: sin el apoyo de Gallardón, gastado de ideas, con muchas rémoras y gentes a quien alimentar, su populismo trasnochado y, sobre todo, su egocentrismo. Lo saben y lo utilizan. Castro es el viejo enemigo a quien se le conoce todas las tácticas y, por ello, se pueden anticipar los ataques.
Y además, sus propias gentes no confían ni en él, ni en los resultados que pueda conseguir, por lo que todos los asalariados, que son legión, velan armas antes del combate. Si Castro pierde sillones, muchos se irán al paro. Y entonces, la soledad del "líder indiscutible" se hará insoportable.
De todo esto viene la tensión constante. De un Pedro Castro contestado en cada barrio, bronquedado en su propia plaza. Ya no recorre el pueblo como antes. Ya no convence con sus mítines guerristas. Pedro es un animal político de valor indiscutible, pero de otro tiempo. Es un político que no está sabiendo envejecer. Y lo que es peor, no confía en "sus chicos". Por lo que la tensión y crispación que denuncia de los Populares, nace en el propio seno de la agrupación socialista. Y de sus socios de gobierno, que comienzan a hacer la guerra por su cuenta.
Más soledad para político. Más soledad para el hombre.
Siempre una retirada a tiempo es honrosa. Si no, que se lo digan a Manuel Fraga; una pena.
Por: francisco Sancabal | Politica | Comentarios (0) | Referencias (0)