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Lunes, 31 de octubre de 2005
Es curioso, pero cuando ya nos hacíamos a la idea de que el Estado no podía seguir siendo "Papa Estado", ahora resulta que los Progresistas quieren lo contrario. Es más, lo que están buscando, lo que desean es que la filosofía de la Sociedad cambie y romper la estructura actual basada en la familia, en la relación padres-hijos, para transformarla en un serie de entidades libres, independientes y solitarias que sólo encuentren acomodo en el gran Papa Estado; curiosamente controlado por ellos.
El Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, y él mismo como máximo hacedor de ello, se ha empeñado en una guerra sin cuartel contra la Familia, contra su estructura, su filosofía de vida, su implicación social y sus componentes. No sólo es que no defiendan ni apoyen a las familias, es que, y aquí tenemos la mayor atrocidad, han arremetido con saña contra la única estructura social que aún mantiene la idea de que la Familia es la estructura básica y fundamental: la Iglesia Católica.
Ejemplos hay muchos, como por ejemplo, el potenciar que a las niñas y adolescentes se las regale la Píldora del Día Después, un medicamento abortivo que se entrega en los servicios de salud de ciertas CCAA. de forma gratuita, anónima y desinteresada a las menores que acuden allí porque no han utilizado métodos anticonceptivos. Esta barbaridad médica, social y legal, se está dando en muchas ciudades españolas con la sonrisa cómplice de los políticos "progresistas". Primero, la píldora es abortiva, por lo tanto ilegal, ya que no se recoge en los supuestos que la Ley admite para el aborto. Segundo, se entrega a menores sin el consentimiento ni el conocimiento de sus padres, lo que supone una nueva vulneración legal, ya que no se puede medicar a menores fármacos o tratamientos que alteren su metabolismo (la Píldora lo hace) sin el consentimiento paterno. Y tercero, la norma sólo busca evitar el embarazo no deseado a través de un posible aborto (no siempre es así) pero no se preocupa de educar a las jovencitas en una sexualidad responsable. Es decir, el mensaje es claro: "haz lo que quieras con tu cuerpo, fornica sin control ni medida y después ven a verme que yo te lo soluciono en un momento".
Otra cuestión que prueba esta tesis es lo que ha organizado la Junta de Comunidades de Castilla la Mancha con la famosa Guía para jovénes. En una de ellas (son cuatro) da consejos sexuales en cuanto a conocimiento del propio cuerpo, el goce con el mismo, la masturbación e incluso las relaciones lésbicas, como algo placentero y necesario para el desarrollo de las niñas. Por supuesto, diversos organismos, entre otros el Arzobispado de Toledo, ha protestado. El mismo obispo, Antonio Cañizares ha manifestado que la noticia le producía dolor.
La respuesta del médico y vicepresidente de la Junta ha sido que la intención era que "en las escuelas se tiene que hablar de sexualidad de manera adecuada para el desarrollo de las personas, para prevenir embarazos no deseados, infecciones y prevención del Sida". Con ello, Lamata nos quiere decir que los padres no pintan nada, que los profesores en la escuela deben enseñarnos sexualidad con base a la directriz política de turno; en este caso la suya.
Cada día observamos como se pretende hacer individuos solitarios, llevados de la mano por el Estado, eso sí, siempre que sea nuestro ideario político. Si el partido rival crea sus directrices, esas no valdrán.
Se están perdiendo los valores sociales, la disciplina y el respeto, la solidaridad y el compañerismo. Ahora todo es válido con tal de triunfar. La Sociedad se mueve exclusivamente con parámetros económicos, por lo que el trabajo personal o de equipo no vale nada; nada a no ser que sea rentable.
La moral está en el dinero. No hay moralidad. El Estado quiere dictar algo tan básico y elemental en la socialización humana como la educación, y la culturización. Estos dos pilares fundamentales sólo se dan con criterio adecuado en la Familia. Fuera de ella, la propia naturaleza social lo hacen difuminado e inconsistente. El niño no tiene dónde mirar, a quién observar, de quién aprender, a quién seguir, a quién admirar. La propia sociedad progresista-liberal-laica nos ha dejado sin estructuras morales ni humanas. Nos han hecho abandonar a las Humanidades, a las creencias, en un todo vale y, lo que es peor, introduciendo términos difusos y absolutamente interesados como: igualdad, multiculturalidad, encuentro o, la estupidez mayor del reino: la Alianza de Civilizaciones.
No, no crean que desvarío. Con la Alianza de Civilizaciones se pretende desterrar la individualidad de cada uno, y traspasar la estructura social existente por otra ficticia y virtual. Al meter a todos en el mismo saco, sea cual sea su procedencia, cultura o creencia, despojas a la persona de su herencia cultural y social para crearle una nueva inexistente.
Claro, para que esto funcione en España el gobernante tiene que conseguir dos cosas. Una acabar con la estructura familiar primer estado de la educación y culturización del niño; de forma que todos los pequeños sean iguales, clones, seguidores de la Causa progresista-liberal-laica. Segundo, acabar con la única estructura que mantiene la idea de moral y humanismo: la Iglesia católica (y las otras también, cada una en su credo) y para ello creamos la ficción de que no es necesaria, que España no es mayoritariamente católico, y que el laicismo es la única solución. Así, sin credo ni reflejo espiritual, el niño es más borrego del Sistema; con todo lo que ello trae. Y la mejor manera de acabar con 2000 años de historia cristiana es igualarla a otras confesiones como la Islámica. Como todos tenemos los mismos derechos, o todas o ninguna. Que el 79 % de los españoles se consideren católicos no importa. Para eso está el Tripartito, quien realmente manda en este país, para imponer a la fuerza un estado laico.
Y así, ya no harán falta sacerdotes, ni maestros, ni, lo que es peor, Padres. Para cubrir estos puestos tendremos al político y a su técnico de turno progresista-liberal-laico para decirnos qué pensar y qué hacer.
Por: francisco Sancabal | Politica | Comentarios (0) | Referencias (0)