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Lunes, 31 de octubre de 2005
Para Dios nada es casual. Por eso es un ejercicio muy interesante cuando analizas el tema del día, recurrir al evangelio del día y al santo principal del día, porque encontramos respuestas increibles.
Hoy ha nacido Leonor hija de Felipe y Leticia. Para los católicos, todos somos hermanos. Y lo ha hecho en el día que celebramos a san Wolfgango, obispo misionero que pensaba que para cristianizar, primero había que estar cristianizados los misioneros. Este buen monje benedictino nos demuestra que la humildad de corazón y la seguridad en nuestras creencias son las herramientas más importantes de que dispone el evangelizador.
Pues bien, para educar a Leonor como una futura reina demócrata, lo primero que han de hacer sus padres es ser demócratas y humildes. Felipe no lo es porque no le importaría llegar al trono de una monarquía sálica.
Además, deberán decidir si Leonor es educada en la Fe católica, o en otra o en ninguna. Todas las opciones son igualmente válidas para ser reina. Pero es deber y obligación, única, de los padres, y sólo de ellos (es decir, no de los abuelos, aunque sean reyes, ni de los políticos) decidir si quieren que su hija, aún bebe, entre a formar parte de la Familia cristiana a través del bautismo; con todo lo que ello supone. Además, abrazar la religión católica de Roma supone aceptar las normas que impone, el credo que explica y la posición que otorga. Y la madre no está en condiciones de ello, diga lo que diga su Obispo José María.
Si deciden que entre en la Iglesia católica es con todas las condiciones, la primera, el compromiso ineludible de los padres, de los dos, de eduacarla en la Fe. Es decir, no aceptar las leyes laicas del gobierno actual que atentan contra la vida (aborto, células madre, pildoras abortivas) contra el magisterio (luchando contra la clase de religión) y contra la propia Iglesia ya que esta época es donde la lucha contra la religión de Roma más se ha encarnizado (de hecho han pedido quitarle la subvención estatal; pese a los miles de servicios a la comunidad que ofrece, cientos de veces por encima de cualquier otro organismo público y privado, porque se trata, principalmente, de los menos favorecidos)
Felipe y Leticia tendrán que aceptar su condición de católicos y obrar en consecuencia. Pablo nos dice que debemos saber luchar contra aquellos enemigos de nuestra Fe, siempre con la caridad (el corazón) pero con la firmeza necesaria para que el mensaje de Jesús siga vivo.
El rey Juan Carlos no lo ha hecho, y ha firmado leyes claramente antievangélicas y contra el magisterio de su Iglesia. Esperemos que Felipe y Leticia sean diferentes y, si aceptan la Fe, lo hagan en consecuencia. Si no, nosotros se lo demandaremos y Dios les juzgará.
El evangelio de hoy nos habla, el bueno de Lucas, de que hay que sentar a nuestra mesa de banquete a los humildes y pobres, no a los ricos y poderosos. Es un buen ejemplo para los que, algún día, quizá, se hagan con la Jefatura del Estado.
Por: francisco Sancabal | Religión | Comentarios (0) | Referencias (0)