Martes, 03 de enero de 2006
No ha más necio que el que no quiere ver. Occidente y, sobre todo, los neo-liberales han pensado, realmente, que son superiores por vivir en el mal llamado primer mundo, y que, además, son intocables en su poderío económico y social. Nada más lejano a la realidad. Tres frentes revolucionarios atacan al occidente neo-liberal (EEUU, Unión Europea, Canada, Japón) Por un lado el islamismo, por otro la inmigración, y por último la iberoamérica que despierta.
Tres, decimos, son los peligros que asolan al dormido Occidente.
Por un lado el islamismo-islamista, cuyo brazo atroz es el terrorismo, pero que tiene otros apéndices igualmente dañinos. Así tenemos el aviso de nuestras autoridades en cuanto al crecimiento del radicalismo islámico entre los adoslecentes. Pero, sobre todo, los guetos que se están creando en nuestras propias ciudades, donde sólo impera la Ley Islámica, es decir, se están cambiando los derechos y deberes constitucionales por el precepto islámico; y se están cambiando la figura de los políticos y los jueces por la dictadura de los clérigos musulmanes. Las mujeres son las primeras víctimas, ya que el Integrismo Islámico se está dando en todas las ciudades europeas y del resto del occidente neo-liberal.
El segundo peligro es la marea humana de inmigrantes que amenaza la estabilidad de occidente. No es en sí malo que se emigre, se ha hecho siempre, pero no es menos verdad que estos flujos migratorios, y este que vivimos no tiene parangón, ha modificado históricamente, la estructura de las sociedades de acogida. Es inapelable. Un flujo inmigrante sin control, como el que venimos padeciendo, variará irremisiblemente la estructura, el panorama y la idiosincrasia de los países receptores. Lo que dicen los políticos es puro cinismo e hipocresía. No es posible la convivencia pacífica multicultural, porque los nuevos llegados impondrán, con base al apoyo de discriminación positiva que nuestros políticos les otorgan, sus propia estructura social.
De momento han abaratado el trabajo. Han colapsado la Seguridad Social. Han recogido la práctica totalidad de las ayudas sociales. Imponen nuevas estructuras sociales. Amenazan con nuevas y terribles formas de violencia desconocidas hasta ahora: bandas latinas asesinas, bandas organizadas de delincuentes violentos (colombianos, ecuatorianos, del este europeo, magrebíes; la mayoría de la prostitución, etc) los secuestros esprés, mercado de personas, etc.
Con sólo el 15% de población extranjera en nuestro país (según cifras oficiales, pero al ministro Caldera no hay quien le crea, y posiblemente sea el doble) ha obligado a nuestros políticos a variar sensiblemente la estructura político y social del país.
El tercer frente que se avecina es la revolución en iberoamérica.
Llegó un momento en que sólo Cuba se mantenía como revolucionaria contra el neo-liberalismo, encabezado por los EEUU, Inglaterra, la UE y alguno más. Pero después de muchos intentos, todos ellos cortados con violencia y crimen por la CIA y otras agencias neo-liberales, Lula se hace con el poder en Brasil, y demuestra que el Cambio es posible; encima, pacíficamente.
Lula, no ha resultado tan revolucionario como se esperaba, pero ha conseguido algo más importante: ha demostrado que había lugar para el cambio, que la CIA no es lo que era, y que la puerta se puede abrir y mantener abierta.
Chaves en Venezuela es el Castro del siglo XXI. Con los pasos dados por Lula, le ha sido más sencillo mantenerse en el poder y exportar su revolución.
Ahora llega Evo Morales, el indígena (no lo somos todos) y su primer gesto, antes de ser "coronado" ha sido acercarse a sus maestros: Castro y Chaves. Para después, venirse a España a conocer a Rodríguez Zapatero.
Castro, por primera vez en su historia, no está solo. Antes era esquilmado y utilizado por la URSS. Pero ahora, sus lugartenientes y camaradas lo hacen por convicción. Castro, Chaves, Morales, Lula y Zapatero están formando un eje revolucionario que puede ser el germen de una revolución a nivel planetario.
Es cuestión de tiempo que otros países americanos, proclives a la revolución se unan: como Nicaragua, Paragüay, Urugüay, etc. Sobre todo, con una CIA dedicada en exclusiva al Islamismo.
Todos estos países continuarán enviando a sus ciudadanos al Occidente neo-liberal, mientras ellos se enriquecen y crecen. Con nuevos mercados controlados por los revolucionarios, el panorama mundial cambiará. Chaves está nacionalizando, Morales quiere lo mismo, Castro lo tiene. El ejemplo cundirá y las multinacionales como la española Repsol que tantísimo daño hizo en Argentina, al crear la crisis que hundió al país hermano, se tendrán que marchar con el rabo entre las piernas.
Putín, en el otro extremo, ha soltado un globo sonda gaseoso. Y se ha demostrado así mismo, que la fuerza no está en los misiles, sino en las llaves de paso del gas, del petroleo, del trigo... Cuando estos países se unan y hay voces autorizadas que ven en Putín al ideólogo del nuevo Politburo, es decir, un renacimiento de la URSS, sólo que con fiales americanas, todo cambiará.
España está en una posición dominante. De nuestros políticos depende que la balanza vaya a un lado o a otro.
Mientras que los EEUU de Busch demuestran que para mantener su supremacía han de usar al ejército y la guerra; los pobres de Castro, Chaves, Lula, Morales e incluso Putin, demuestran que la carrera es de fondo y ellos tienen la inteligencia que la falta a Busch.
La derecha española: Rajoy-Aguirre, neoliberales donde los haya, apoyan sin fisuras al hermano yanki (ya sé que éstos son los de Nueva York, sólamente) mientras que la Izquierda española, posiblemente despistada, ha acertado de pleno al apoyar a los nuevos revolucionarios, mucho más pacíficos.
Los voceros de Aznar afirmaban que Chaves duraría lo que un bollo en la puerta del cole. Pero se equivocaron, como lo hicieron al apoyar el Clan de las Azores. Chaves sigue y no sólo tiene más fuerza, sino que crea adeptos: Morales. Incluso Chaves se ha permitido vacilar a los EEUU vendiendo, relagando casi, petróleo a los Estados más pobres; es decir, ganando adeptos para su causa con sus propias armas: el petroleo.
Quizá Zapatero debería mirar a Venezuela y Bolivia para el abastecimiento energético del páís. Sé que Repsol no gustará de ello, pero la realidad es que dejaríamos de depender de los islamistas argelinos (por cierto, una dictadura militar ilegal) y podríamos hacernos fuertes con los nuevos revolucionarios.
Un eje Rusia - España - Iberoamérica, con España en el centro, sería la mayor potencia mundial. La mayor.
Es momento de hechar una pensada y meditar en el futuro.
Quien diga que Chaves o Castro son dictadores asesinos deberían mirar hacia California, a la guerra a Irak con más de medio millón de muertos, a Afganistan donde nada ha cambiado, y a otros dictadores amigos de la derecha neoliberal: Marruecos, Argelia, China, etc.
Lo dicho, menos cinismo, menos hipocresia, menos ceguera política y una oportunidad a la revolución.
Por: francisco Sancabal | Politica | Comentarios (0) | Referencias (0)