Viernes, 07 de abril de 2006
José Luis Rodríguez Zapatero ha realizado su primer cambio en el gobierno, lo que se entiende comunmente como Crisis de Gobierno. Según los voceros oficiales está motivada por el deseo de marcharse de José Bono. Pero detrás de este deseo de marchar, podría encontrarse el deseo de huir de un gobierno que aboca a España al desastre...
El Presidente Rodríguez Zapatero ha decidido afrontar su primera crisis de gobierno con carácter de urgencia, sin que se haya filtrado nada. El motivo oficial es el deseo de José Bono de dejar el cargo. Pero detrás hay una auténtica crisis del PSOE, descolocado en la política nacional, cual no controla ya, y los propios deseos de Bono de encontrar un lugar propio en la política nacional, lo más lejos posible de su jefe, y rival, Zapatero.
Lo más seguro es que Rodríguez Zapatero, auxiliado por el socialista más preclaro del momento, Pérez Rubalcaba, haya decidido la crisis de su gobierno por la decisión firme de José Bono de abandonar el Ejecutivo.
Esto le ha traído a ZP un auténtico dolor de cabeza, porque demuestra que en el seno socialista hay varias formas de pensar, y concretamente, José Bono encabeza la familia crítica a la política del presidente y secretario general del partido; aunque no es el único, personalidades como Felipe González, Alfonso Guerra, Nicolas Redondo o Rosa Díez son claro ejemplo.
José Bono es un politico de carácter, capaz y serio en sus planteamientos. Sus éxitos constantes en Castilla La Mancha lo atestiguan. Ahora dice que se marcha por motivos personales, por cansancio en la política y por quererse dedicar a su familia. Loable motivo y no hay porque desconfiar de las palabras del manchego. Pero detrás de esta razón se esconden otras importantes, básicas para el funcionamiento del PSOE y de España.
José Bono es un político católico y español por encima de todo. Se parece en esto a su compañero Francisco Vázquez, y como él, se ha mostrado crítico con la política de Zapatero en cuanto al Estatut catalán, el diálogo y concesiones al mundo etarra, la lucha anti Iglesia,; etc.
Bono ha repetido que estaba en contra del estatuto catalán que finalmente se ha aceptado, porque supone un riesgo para España en cuanto a la desigualdad de los ciudadanos. Así mismo, su compañero Alfonso Guerra, el último ideólogo activo del PSOE, se ha manifestado por tres veces en la última semana, como crítico al estatuto catalán pactado en el Congreso (aunque votara a favor, posiblemente, para no dañar a su partido; como ocurriera con el trágala que le supuso la traición de su antiguo amigo Felipe González)
Pero las discrepancias de José Bono con José Luis Rodríguez Zapatero han creado una sima insalvable. La política de entreguismo de ZP a los nacionalismos más fácticos: catalán y vasco, no gustaba del manchego. Un estatuto que rompe la unidad de España. Una política de acercamiento al mundo asesino de ETA que supone la supeditación del Estado de Derecho y la memoria de los asesinados al diálogo político (nada claro por cierto, según la prensa francesa) Las dudas de Bono y Alonso hacia las ángelicales intenciones de Batasuna-ETA que ZP nos quiere hacer tragar. La política laicista y contra el Derecho Natural de ZP, en clara confrontación con millones de ciudadanos cristianos (y de otras religiones que tampoco comparten las tésis-antítesis del presidente del gobierno)
Todo esto, unido a la clara vocación de liderato que tiene José Bono, arrancado de cuajo en el último Congreso socialista cuando perdió por 8 votos, precisamente por los votos del tristemente recordado Tamallo y sus adláteres (que luego hicieron fosfatina a Simancas; no lo olvidemos nunca) habría propiciado su salida inmediata de un gobierno cuya filosofía política no comparte.
José Bono es un hombre de ideas e ideales. Como católico convencido no podía seguir asistiendo al desprecio de este gobierno al Derecho Natural, al derecho a la religión, al derecho a la Vida (aborto, embriones) al machacamiento de la institución más importante de la sociedad: el Matrimonio, a la demonización de los obispos; etc. Como español, no podía continuar observando como España se desmiembra en aras a un nacionalismo independentista rancio y fascista, que impide a un español-catalán utilizar el idioma oficial del país en su propia patria.
Bono debía saber que, como Ministro de Defensa, tendría que tomar partido en el caso de que la autodeterminación y/o independencia del País Vasco y Cataluña se produjeran, como consecuencia de la política de Zapatero. Cosa que es clara de continuar así las cosas.
Bono está en el PSOE desde 1969, mucho antes que ZP. Y ama a su partido. Por eso mismo, es posible que haya decidido abandonar un gobierno donde no se encontraba representado y una línea de partido que no es la suya.
Zapatero ha cerrado filas. Sin Bono, su único rival serio. Sin Alonso, su buen amigo, en Interior, técnico y poco político que no se ha creído en ningún momento las maravillas del alto el fuego etarra y que ha continuado la lucha contra el mundo asesino vasco. Y con Rubalcaba como ministro, auténtico vicepresidente virtual, controlador del grupo parlamentario, de la negociación y de los otros ministros. Con todo, Rodríguez Zapatero se queda como cabeza política dentro del gobierno, como único líder del PSOE; posiblemente con más poder que antaño ostentó Felipe González (al que ha ninguneado y despreciado repetidamente) y como adalid de una política que hace aguas por su falta de consistencia y sus constantes vaivenes con sus asociados y compañeros de viaje, veasé a los ahora denostados republicanos catalanes.
José Bono ha asegurado hoy que no se piensa presentar a la alcaldía de Madrid. Pero no ha dicho nada de la presidencia de Madrid.
De hecho, "su" Castilla la Mancha ha caído en picado en cuanto a liderato socialista, con un Barreda alcanzado por el PP. Madrid es un caos, sin candidato a la alcaldía ni a la Comunidad, y con Rafael Simancas de viaje a EEUU pero cada día más lejano de la selección socialista (Y Pedro Castro acompañando a Simancas, ¿será que le está pisando los talones en la futura lista regional?) José Bono, es seguro, se planteará el presentarse a una de las dos citas. De alcanzar la victoria, y es el único socialista con auténticas probabilidades, porque el Pueblo sí confía en él, podría relanzarse a competir contra Zapatero, quien cada día está menos seguro y con los asuntos catalán y vasco sobre la mesa, tiene muy difícil la jugada; ya que todo depende de los contrarios.
Lo cierto es que España no puede permitirse perder a un político como José Bono. Socialista, católico, español y serio. Bono es la persona que el PSOE necesita para regenerarse de una etapa negra del socialismo español, de una etapa sin rumbo por la falta de su capitán. Bono es, también, el político que puede enderazar al Estado, maltrechó por tanta división y entrega del presidente ZP a los nacionalistas independentistas.
Un año sabático le podrá venir muy bien a José Bono, pero España no se lo puede permitir; nos jugamos el futuro.
Por: francisco Sancabal | Politica | Comentarios (1) | Referencias (0)