Miércoles, 19 de abril de 2006
Rodríguez Zapatero está empeñado en conseguir la disolución de ETA, sea como sea. Y esto entraña más sombras que luces, y mucho más equilibrio y cintura política de la que ha demostrado hasta ahora.
Que José Luis Rodríguez Zapatero quiere el fin de la banda vasca ETA, no lo puede dudar nadie; yo al menos no. Que lo quiere a costa de lo que sea, también es una realidad palpable. Que ha hipotecado su futuro como jefe del Gobierno a la negociación con la banda de asesinos, es claro y cristalino, al igual que extremadamente peligroso. Fiarse como pretende hacerlo de contertulios armados con pistolas y bombas es un ejercicio de equilibrio sin red al que el país no puede someterse. Y prueba de ello ha sido la salida del gobierno del ex ministro Bono, el único miembro del gabinete con dos dedos de frente española.
El PSOE sabe que la única baza que tiene para mantenerse en el poder es conseguir que ETA abandone las armas definitivamente. Y por ello, ha lanzado a todas sus huestes, políticas y mediáticas, a vender al país las bienaventuranzas de la negociación con el mundo asesino de ETA. Tal es la fiebre que se ha adueñado de los socialistas, que están comenzando a tomarse en serio la posibilidad de adelantar las elecciones a marzo de 2007. ¿Por qué? Por dos razones.
Primero porque las encuestras les están siendo algo más favorables, toda vez que recogen la orquestada operación de marketing mediático pro-negociación; que en realidad es un ejercicio de cinismo y demagogia sin parangón en el país. Veremos después porqué.
Segundo, porque si las adelanta y gana, aunque sea por minoría como ahora, las elecciones locales se les pondrían cuesta abajo, toda vez que en estos momentos, los datos no son muy positivos para ellos en ciertas plazas importantes.
¿Paz en España o intereses partidistas del PSOE?
Decimos que es un ejercicio cínico porque la realidad camina por otro sendero. El mismo presidente ha manifestado (no podía otra) que la negociación llevará años, más de una legislatura, por lo que aún no hay nada seguro. Así mismo, hay que ver con claridad los pasos dados por ETA. La banda de asesinos (no lo olvidemos jamás, son unos sanguinarios asesinos y mafiosos crueles) ha emitido tres comunicados. Los voceros del PSOE sólo alardean del primero y mienten. La banda no ha declarado la tregua, porque no está en guerra con nadie (¿O sí, señor Zapatero?) ha declarado un alto el fuego, es decir, de momento no van a usar las armas -de matar- aunque se reservan el derecho a volver a tomarlas. Cuidado con esto. En su segundo comunicado, horas después del primero, son más dañinos y sinceros, supeditan la negociación y el alto el fuego a la negociación que ya se lleva haciendo (¿No decían que no se negociaba?) y ponen condiciones durísimas para nosotros. Tercero, editan en su revista, que es para los presos, las condiciones que imponen a España para mantener el alto el fuego y negociar: autodeterminación, negociación a tres bandas con el Estado español y francés, amnistía de los asesinos, legalización de Batasuna, etc; todas ellas inadmisibles, imposibles de aceptar y cumplir, puras quimeras nacionalistas-asesinas.
Por lo tanto, no hay ninguna esperanza de momento, porque los etarras no quieren rendirse: a la evidencia y sus armas; no van a entregar ni una sola pistola, necesitan dinero, mucho, para negociar políticamente, y éste sólo lo pueden sacar de la extorsión mafiosa al empresariado vasco.
El PSOE nos vende un horizonte de paz. Es incierto, no lo hay de momento, porque no podemos ceder ni un milímetro a las peticiones de los etarras. Si quieren negociación todo pasa, TODO, por rendirse, entregar las armas, aceptar el estado de derecho español, meter a los asesinos sueltos en la cárcel y mantener y que cumplan sus penas íntegras los recluidos, y arrepentirse sinceramente de sus crímenes. Es decir, una claudicación en toda regla, sin la mínima concesión; ni una sola.
¿O es que José Blanco piensa negociar con ellos sin alguna de estas premisas? ¿Piensa ZP que puede sentarse en una mesa con asesinos armados hasta los dientes que le hablan de tu a tu a nuestro presidente?
Por todo esto, con toda seguridad, José Bono ha salido corriendo de la Moncloa.
Cuando se habla de llegar a la Paz se está asegurando que antes había una guerra, lo que tampoco es cierto. Ahora se dice que por fin el País Vasco va a poder respirar tranquilo. Si antes no lo hacía era por la culpa de sus dirigentes, el PNV y sus aliados, incapaces de contener a ETA y a la jauría de perros de la lucha callejera. Y sin embargo, con más de 20 años de gobiernos nacionalistas del PNV, el estado español no actuó como la ley le ampara, interviniendo un sistema gubernativo que ampara a los batasunos, que les otorga ayudas y subvenciones, y que mira de reojo a la violencia porque, de algún modo, se servía de ella para perpetuarse en el poder.
Ahora desde Moncloa se dice que hay que negociar. Bien. Pero ¿con quién?. ¿Con Batasuna, un partido ilegalizado?. ¿Con los partidos representativos en la cámara autonómica?, entonces porque se ha ninguneado constantemente al PP-Vasco. ¿Con ETA, banda de criminales?. ¿Con Otegui, quien con toda seguridad irá a la cárcel, ya que a los jueces, aún no los controla el Fiscal General del Estado.
Si hay que negociar y hablar con ETA, como se compara siempre desde el PSOE con el IRA, hay que admitirles como interlocutores y para eso, la banda vasca tiene que claudicar, sin concesiones, en mesa pública y rubricando su rendición incondicional. Sólo así el gobierno español puede sentarse en la misma mesa y comenzar a hablar. Sólo así, señor presidente del gobierno.
Estamos lejos de la solución. Todos deseamos la paz (algunos sí creemos que había una guerra no declarada) y todos deseamos que el alto el fuego sea para siempre; pero también el alto a la extorsión, al chantaje, a los secuestros, a los contactos con grupos terroristas internacionales, a la lucha armada callejera... Y a la mentira de que el Pais Vasco es una nación invadida por España y Francia. Y a la mentira de que Navarra forma parte de Euskalerría. Basta de mentiras que duelen y que matan.
Zapatero, no lo dudamos, busca la paz. Pero no puede ser a cualquier precio ni en cualquier estado y condición. Cambiando a Alonso por Rubalcaba está buscando un mayor margen para el diálogo, pero sigue en píe la pregunta: ¿con quién? y ¿Cómo?.
París bien vale una misa, dijo el célebre monarca. La Moncloa no vale ni siquiera un pasito atrás en la lucha contra el horror etarra. Esta debe ser la máxima de José Luis Rodríguez Zapatero.
Todos tenemos que apoyar al presidente del gobierno en su camino hacia la paz. Pero no tenemos porqué apoyar a ideas partidistas, sean cuales sean.
Por: francisco Sancabal | Politica | Comentarios (0) | Referencias (0)