Lunes, 22 de mayo de 2006
El Proceso de Diálogo que quiere comenzar el presidente Rodríguez Zapatero con ETA-Batasuna, que son la misma cosa, es una toda una lección de demagogia y falsedad, posiblemente, lo más ruin que se haya dado en nuestra corta democracia. El falso porque comienza su frase con una necedad manifiesta: proceso de paz. Es demagógico porque quiere alcanzar la permanencia en el gobierno, pese a quien pese, usando el problema número uno de nuestra democracia: la falta de libertad.
José Luis Rodríguez Zapatero se marchó a la región autónoma vasca ha celebrar un mitín, y en el mismo, nos informó de que en junio, dentro de una semana, propondrá al Parlamento el comienzo del Diálogo con la banda de asesinos etarras.
El asunto era tan esperado como espeluznantemente cierto. Ni más ni menos que el gobierno de un Estado soberano, basado en el estado de derecho, la libertad, la democracia, va a establecer relaciones formales de diálogo con... ¿con quién?. ¿Con una banda de asesinos?. ¿Con un partido político ilegalizado?. ¿Con la Coordinadora de presos etarras, todos ellos manchados con sangre?
Primera pregunta al presidente del gobierno. ¿Con quién se va a renunir usted?
Segunda pregunta. ¿De qué van a hablar?. ¿De paz?. ¿España ha estado en guerra y no nos hemos enterado?
Para hablar de pacificar una región, un país, tiene que existir una guerra manifiesta, real al menos. No la hay en España. Para hablar de que España ansia la paz, tiene que primero haberla perdido. Lo cierto es que en España, desde hace décadas, existe un terrorismo nacionalista-independentista que ha luchado con la fuerza de las armas contra todo el país, cobardemente, asesinando por la espalda, colocando bombas, secuestrando, extorsionando, amenazando, amedrentando.
Es cierto que en la región autónoma vasca no hay libertad ni tranquilidad, que existe el miedo, que existe la extorsión generalizada. Pero no hay una guerra, porque de existir, quien debería estar allí imponiendo la paz es el Ejército español, así lo manifiesta la Constitución, y no una polícia política a las órdenes de un partido, el PNV, que es claro cómplice del terrorismo etarra: cuanto más terrorismo, más nacionalismo burgés vasco del PNV.
Pero, aún en el supuesto de que el gobierno de Zapatero decida con quién va a sentarse a negociar, que para eso ha nombrado a Rubalcaba como ministro del Interior, y el tema a tratar sea la pacificación en la región autonoma vasca (ellos, los asesinos y sus cómplices nacionalistas lo llaman Euskalerria) el presidente Zapatero, con el permiso más que seguro del congreso (IU ya ha dicho que a muerte con ZP, y CIU, con tal de conseguir de nuevo Barcelona, son capaces de beber hiel) sólo puede hablar de una cosa, sólo de una: la rendición incondicional de ETA, la entrega de las armas, la petición de perdón y clemencia para los sanguinarios asesinos, y la aceptación por parte de los batasunos del sistema político español. Sólo de esto.
O, ¿quién se cree que es José Luis Rodríguez Zapatero? ZP no es más que el presidente de un gobierno en minoría, gestor del Pueblo español y se debe en exclusiva a lo que diga el Pueblo, la Constitución y la Ley.
¿Va Zapatero a hablar de Navarra? Sería tan ilegal como inmoral, negociar la "paz" por territorios. Sabemos que para ETA-Batasuna, Navarra es imprescindible, porque es la justificación de sus ínsulas nacionalistas; mientras que el País Vasco o Vascongadas nunca, jamás, han sido un país, ni reino, ni nada, Navarra si ha contado con esa condición, y mantenido sus fueros; incluso en época franquista.
¿Va Zapatero a hablar de legalizar Batasuna? ¿Por qué? ¿Ha pedido Batasuna perdón, se ha arrepentido de sus crímenes? ¿Ha cesado la lucha callejera? ¿Se ha dejado de extorsionar?
¿Va Zapatero a permitir un referendum vinculante para solicitar, sólo en la región vasca, la independencia? Es tan ilegal como estúpido pensar así.
¿De qué quiere hablar José Luis Rodríguez Zapatero? Eso no nos lo dice.
Lo que si sabemos son sus intenciones políticas. Las elecciones municipales y regionales (de las regiones de segunda división como Madrid) están a la vuelta de la esquina y el PSOE las quiere ganar. Zapatero quiere hacerse fuerte en la Moncloa, para lo que tiene que vencer en las autonómicas, quitar Madrid-R y Madrid-C al PP, y para ello tiene que presentarse como el "pacificador de España". Su jugada política es clara, y rastrera: fingir un estado de guerra, para hablar de paz, concediendo protagonismo y liderato de diálogo a los asesinos, y presentar a su gobierno como el único capaz de pacificar España, con base a su célebre Talante.
Dice que el proceso será largo, pero no importa, el paso está dado y la proclama partidista también; es decir, se ha lanzado a la caza del voto.
Para Zapatero, España tiene que perdonar, olvidar, aceptar que el proceso es justo, lógico y sensato, y tenemos que sentarnos a la misma mesa que los asesinos para hablar y negociar sus inquietudes irrenunciables: Navarra, excarcelación de presos, legalización de Batasuna, Mesa de partidos con todos menos el PP (lo dice Francisco López) etc.
Pero si el plan del PSOE parece lógico para sus intereses partidistas (y nada más que para estos) no entiendo la postura de Izquierda Unida-Llamazares. Éste líder de la izquierda, cada día más contestado por su gente (tiene harto al PCE) ha corrido a echarse, una vez más, en los brazos de Zapatero.
Me decía un destacado miembro local de IU que para ellos sería catastrófico que ZP lograra avanzar en el diálogo con ETA, porque entonces la gente podría votar en masa. Eso es lo que buscan, claramente. Por eso engañan, mienten y falsean los datos.
Pero Izquierda Unida no reacciona. Está Llamazares tan pegado (¿asustado?) a Zapatero que va a conseguir la debacle para su formación. Todo lo que aumente el PSOE lo va a perder IU. Es claro.
Llamazares se equivocó en las elecciones nacionales, se destacó y desgastó en su lucha (justa) contra la guerra a Irak de Aznar, luchó en la calle por una política de izquierda real; se embarró en la tragedía del Prestige... Y sólo consiguió regalre votos y escaños al PSOE a la vez que hundir más aún a Izquierda Unida. El seguidismo al PSOE le ha costado a la formación de Izquierdas votos, escaños, dinero, y poder político.
Pero Llamazares no aprende. De nuevo IU se cargará con el peso y el PSOE de Zapatero correrá liviano hacia la victoria.
Zapatero no sólo ha vuelto a abrir las heridas de la Guerra Civil, mostrando las dos Españas: vencedora y vencida. Y este error, lo ha traspasado a la actualidad, donde también se dan dos Españas: los vencedores, o sea, los etarras, batasunos y peneuvistas y los vencidos, humillados y maltratados (asesinados) el resto del país; incluyendo a muchos valientes socialistas.
Ya ven como están las cosas... Y nosotros preocupándonos por el Código Da Vinci.
Por: francisco Sancabal | Politica | Comentarios (0) | Referencias (0)