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Pensamiento Libre

Domingo, 18 de junio de 2006

II REPUBLICA vs MEMORIA HISTORIA

La II República Española fue aniquilada por unos militares salvajes y asesinos, encabezados por el general Franco, pero apoyado por una buena parte de la cúpula militar española.

Ahora, 75 años después, unos y otros pretenden volver a matarla, su recuerdo, mezclándola con asuntos que no le competen, como la Memoria histórica.

La II República, hito historico-social en el mundo, está por encima de unos y otros bandos, por encima de creencias políticas o religiosas, por encima de los políticos.

La República es el sistema de Estado más justo y democrático de los conocidos, en clara contraposición a la monarquía; mayormente en España, donde la mujer no tiene acceso.


Todo el mundo se hace eco de la República, uniéndola con algo tan peligroso como la Memoria Histórica. Peligroso, porque en los cajones de la memoria se guarda todo aquello que nuestros sentidos reciben, tanto lo bueno como lo malo; y en la Memoria Histórica de la Guerra Civil, hay malo por ambos bandos; es más, no hubo sólo dos bandos, sino que muchas personas hicieron la guerra a su manera, con venganzas personales, miedos, tragedias familiares...

Nos hemos empeñado en mezclar la Guerra Civil con la República y es un error.

La República es un sistema de Estado que admite cualquier tipo de gobierno, siempre democrático. Durante las Repúblicas en España se intercalaron gobiernos de derechas y de izquierdas; lógico.

La Guerra civil sobrevino por la incapacidad de los gobernantes y las luchas terribles entre los partidos de izquierdas, que llevaron al país a una hecatombe política. Mucha culpa de ello la tuvo la intención de los partidos nacionalistas catalanes de crear un Estado independiente; más o menos como ahora lo intentan.

Pero la República no fue la causa de la Guerra Civil, ni de la insurrección y traición de algunos militares. Como no pueden los partidos de izquierdas de hoy arrojarse el mérito y la paternidad, tampoco la defensa única de la República.

Por desgracia, nuestros políticos en los últimos veintiocho años se han preocupado de unir a Franco con la derecha, y a la República con la izquierda; de enlazar a la Iglesia con la derecha y a las libertades con la izquierda; de simbolizar los crímenes del Movimiento Nacional con el Partido Popular y las víctimas de la Guerra con los partidos de centro (PSOE) la izquierda (IU) y los nacionalistas (legión últimamente)

Es un error medido, un cinismo calculado, una desfachatez supina, un engendro del Mal, de las peores mentes satánicas, una puerta al averno.

Ciertas mentes de algunos partidos, por mero egoismo egocéntrico, han convocado en una uija morbosa a los fantasmas del pasado, sin comprender, ignorantes, que el tránsito hacia la paz no se ha producido aún, y muchas almas pugnan entre los dos planos; buscando y esperando.

Se ha intentado recuperar el espítiru de la II República a través de las víctimas que causó la Guerra civil, conminando a entender la grandeza de este sistema democrático, hito mundial aún no superado, por mor de los muertos. Pero al despertar al espíritu del pasado, se ha llamado a todos los muertos, no sólo a los que produjo una de las partes; porque muertos los hubo en todos los campos, casas, encomiendas y familias.

Hay dos errores de fondo en este asunto.

El primero es pretender manipular al Espíritu de la República como una entidad propia de ciertas ideologías, incluso, para los adláteres del presidente Zapatero, como propiedad de un partido concreto, el suyo.

El segundo error garrafal es vender que el PP no quiere la República porque los Populares son los herederos directos del franquismo y de los asesinos "Nacionales".

La República, ya lo he dicho, no era de nadie, sino del Pueblo español, de los intelectuales que la desarrollaron (nada que ver con los ignorantes e iletrados políticos actuales que pueblan el Congreso y los partidos) y de la ciudadanía que la votó.

La República consistió en una prueba social de que otro mundo es posible, una organización política (por lo que tiene que ver con la sociedad y su forma de gestionarla, y no por los partidos políticos, auténtico cáncer de Occidente) que propugnaba la libertad, la igualdad, la fraternidad, la justicia; pero desde el prisma filosófico, no de programa electoral. La República no se basaba en proclamas partidistas de sinverguenzas corruptos, como lo son todos los programas políticos de hoy en día; repito, todos. Se trataba de un pensamiento globalizador de valores y moral por encima de los intereses personales y partidistas.

La República introdujo y produjo errores en sus planteamientos, como asegurar la división y desestructuración del País con las mal llamadas Nacionalidades Históricas, grave error histórico, social, humano y legal. Pero acometió un trabajo único y valiosísimo: el cambio real de la estructura social. Por primera vez en el mundo, la mujer tenía, de verdad, los mismos derechos. Por primera vez, la persona estaba por encima de los intereses económicos. Por primera vez, la filosofía social estaba por encima de los intereses de partidos. Y por primera vez, en el mundo, se elevó a rango de Estadistas a los pensadores, muy por encima de los habituales círculos de poder.

La II República Española podría haber sido gobernada por el PSOE, por el PP, por IU, e incluso por un tripartito de estos partidos. Jamás podría haber sido dirigida por partidos independentistas y de cínicos planteamientos, como CIU, PNV, ER, BNG, etc. No podrían haberlo hecho porque los nacionalismos en España siempre han pretendido una cosa: el poder para el partido concreto y la desunión con el resto del país. Es lo que hoy está pasando en la región autónoma de Cataluña con la votación del Estatuto regional. Los partidos que lo defienden, están potenciando, únicamente, la idea de que Cataluña es superior al resto del país, que son diferentes, que son un país aparte, que no merecen compartir y que su único fin, camino y objetivo es ser catalanes. Para ello no han dudado en introducir el nacionalismo fascista, nazi, al prohibir el español, al querer dominar sobre todo lo que mueva allí, de separarse del resto de la nación, porque ellos, unilateralmente, han decidido que son nación.

Pero como en CIU son listos, han reanudado el conflicto de 1934 y han comenzado el proceso de independencia. Sencillo, porque están utilizando la filosofía, la filosofía catalanista: boicot absoluto a todo lo español, rechazo de toda identidad no catalanista, idioma impuesto por la fuerza de la multa; e incluso han renegado como apóstatas de su fe, atacando a la Iglesia católica, porque no es catalana, sino universal (ellos creen, o postulan que es española, pero no tienen ni idea)

Nada tiene que ver la República con este salvaje nacionalismo fascista. La República admitiría un estado federal, de forma que todas las regiones autónomas de hoy, se transformen en Estados federados en torno a una historia común, un idioma común, una bandera y un himno, y una filosofía abierta para poder llevar una administración federal. Pero esto no es lo que quieren los catalanistas (PSC-PSOE, CIU, ER, IC) ni los vasquistas (PNV, Batasuna-ETA, EA, etc) ni los gallegistas (PSG-PSOE, BNG) Todos estos, que se sientan, por cierto, en el Congreso, cobrando de nuestros impuestos, no desean un Estado federal donde Cataluña tenga los mismos derechos y deberes que Murcia, Madrid, Canarias o La Rioja. No. Ellos quieren y defienden una identidad propia, única, histórica. Claro está, ahí están las enciclopedias expresando con claridad que Cataluña es un país desde antes de 1492; todos los sabemos, porque todos lo hemos estudiado; tambíén en la Universidad de Pekin.

Los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos quieren un Estado federal con cuatro Estados: Catalonia (Cataluña, Baleares y Valencia) Euskalerria (Vascongadas, Navarra y Sur de Francia) Galicia (Galicia, parte de León y parte de Asturias) y por supuesto España (el resto de pringados)

Lo demás no les interesa. Por eso se dan prisa en defender con los puños (veasé las agresiones al PP, donde Maragall ha demostrado ser el único sensato en el PSC y la Vicepresidenta de la Vega, en el PSOE al criticarlas sin ambages) su idea de Nación, pero negándola para los murcianos, madrileños o getafenses (por cierto, tanto derecho tiene un catalán a decir que su región es un país, como un getafense a decirlo de su ciudad)

Y esto entronca con la República, el tema que estoy tratando, no creáis que me he olvidado, porque los nacionalistas fascistas que intentan imponer el estatuto a palos, lo quieren meter atornillado en el proceso imparable de constitución de la III República.

No es cierto, es una falacia sarcástica y torticera.

La III República es una realidad. España no puede mantenerse con una monarquía heredera del franquismo y sálica (o sea, donde la mujer pinta una mierda) por más que el Principe se pasee por las ciudades del Sur para darse un baño de multitudes tipo Salsa Rosa.

España nunca ha sido monárquica, y siempre que le han dejado, ha pasado de la monarquía. Por circunstancias, o sea, por el peligro de los sables, aceptó el mal menor: D. Juan Carlos. Pero es el momento de cambiar hacia una nueva estructura, un sistema más igualitario, más justo y más inteligente: una República Federal que iguale a todas las regiones, a todas.

Y aquí, de nuevo tenemos el segundo error, cuando los partidos (vaya cáncer) que promulgan la vuelta de la República, callan las virtudes de este sistema: su filosofía, y resucitan a los muertos. Debo decir que sólo en Izquieda Unida he escuchado argumentos serios, veraces y válidos; pero no todos.

Por contra, sacan a los asesinados por Franco de sus tumbas y les echan los huesos encima a los líderes del Partido Popular, como si José Luis Moreno, en Getafe, hubiera fusilado a alguien (bueno, a lo mejor se ha reencarnado)

Y como toda causa tiene su efecto, los muertos, por miles, se levantan de sus tumbas implorando justicia y verdad. Pero todos, los de un bando y los del otro.

Por eso he incluido la nota enviada a ciertos medios, y que yo he tomado del Blog de José Luis Moreno, ya que recuerda a los miles de muertos de manos de los defensores de la República (aunque muchos no sabían, cuando mataban, qué era la República)

Ni los cientos de curas y monjas y los miles de asesinados por el bando "Popular" son mártires de nada. Ni lo son los miles de ciudadanos y también muchos curas y monjas asesinados por el bando "Nacional". Todos ellos fueron muertos de una guerra injusta, atroz y salvaje que nunca debió ocurrir. Que tuvo un responsable: Franco y sus camaradas, y a muchos ayudantes, todos los que propiciaron el estado de caos en el que estaba sumida España: principiando por la Generalitat y el PSOE, enemigo del PCE y de los Anarquistas; por ejemplo.

Hoy España va a cambiar. Seguro que a peor, porque el Estatut no es justo ni iguala a nadie con Cataluña, simplemente hace de blindaje para salvaguardar a esa región de los cambios que vienen en cuanto a la instauración de la III República. A peor, porque de nuevo gobernará la derecha rancia catalana, la burgesía explotadora de CIU, sólo que ahora con un blindaje que la hace inexpugnable.

Recordar lo que aconteció entre el 34 y el 36 sin aprender de ello, sin explorar el auténtico espíritu republicano, tiene otro peligro mayor: demuestra que se pueden cambiar las cosas por la fuerza de las armas. Resucitando muertos, violentando su descanso eterno, nos hace reconocer que se puede volver al enfrentamiento entre los españoles.

A partir de mañana, si gana el SI, Cataluña será una nación, con reconocimiento del Congreso. Pasado lo será Galicia y poco después Vascongadas. Un paso más será exigir la Independencia, la Secesión.

Y España, ¿que hará, callará?.

Han resucitado a los muertos pero estos nos gritan a la cara: ¡No, otra vez no!. El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.

Veremos.

Por: francisco Sancabal | Politica | Comentarios (1) | Referencias (0)

Comentarios

O como confundir la gimnasia con la magnesia. Que la realidad no perturbe las ideas previas ni el eterno enfrentamiento contra el enemigo malvado que nos oprime. Que estamos en el siglo XXI y algunos aún viven en el XIX. Cambiando algunos nombres, la recurrencia histórica y el discurso lo podría perfectamente firmar la ultraderecha española, que sólo añadiria eso de "arriba España". Pena de país de autistas.

fd | 26-03-2009 10:19:09

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